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Llevaba tiempo queriendo empezar por el principio, presentar dos de los primeros procesos que se dieron en fotografía. Fue a través de un comentario de Óscar Sánchez en el post de nuestro compañero Miguel Ángel sobre el nacimiento de Daguerre, cuando vi que había llegado el momento de hablaros sobre ello.

Por esta razón, vamos a introducirnos en el daguerrotipo y el calotipo a través de los orígenes fotográficos, intentando esclarecer un poco mejor cómo surgieron, para qué se utilizaron y lo que ello supuso en esa primera historia de la fotografía.

Ponemos la fecha de 1839, concretamente en enero, como punto inicial del Daguerrotipo, pero antes tenemos que tener en cuenta que ya se habían hecho ensayos tales como lo que se considera la primera fotografía, la vista desde la ventana a manos de Niepce como nos contaba Alfonso hace unos días, una imágen de 1826 sobre un grabado. Dicho esto, comenzamos.

Daguerre y el daguerrotipo

Inventado por Daguerre, el daguerrotipo empieza a introducirse en el ámbito científico pero también en las Academias de arte, centrando con ello buena parte de la atención en los debates de la época. El proceso como os podéis imaginar era púramente artesano, fueron miniaturistas y pintores con cierto nivel adquisitivo, claro está, los que se pasaron a la fotografía. El proceso comenzaba preparando la emulsión fotográfica para pasar a tomar la fotografía y después revelarla. Fue por así decirlo la continuación de la cámara oscura. Hay que tener en cuenta lo que ello suponía tanto técnica como económicamente ya que pensad que hasta 1891 no se empezó a comercializar el rollo de película gracias a Kodak, popularizando con ello la fotografía.

Para que os hagáis una idea de su funcionamiento, el daguerrotipo era una imágen positiva única que también conllevaba un problema técnico ya que dependiendo de donde se situase el espectador, así variaba su visión. Para Daguerre, además, su invento presentaba otros incovenientes. Por un lado la fragilidad e inestabilidad de los soportes; la incapacidad para captar adecuadamente el movimiento; el violento contraste entre luces y sombras; y el hecho de que la realidad tuviese que captarse en blanco y negro.

También se tuvo en cuenta la presentación. Es decir, la fotografía quedaba fijada en un papel y por aquella época, ese material era considerado poco noble por lo que se empezó a proyectar en otros soportes como vídrio y cobre, pero la imágen se desvanecía con el paso del tiempo por tanto daba esa sensación de fragilidad e inestabilidad que comentábamos antes.

Como era un medio que dificultaba la captación de movimiento, se utilizaba fundamentalmente para retratos. Se usaban artilugios mecánicos para sujetar al retratado que tenía que posar durante horas, el cuerpo al fin y al cabo podía mantenerse quieto, pero no así los ojos, por lo que posteriormente tenían que pintarse sobre la imágen tomada.

Y por último, me gustaría mencionar otra curiosidad. Como la imágen tomada era en blanco y negro, empezó a colorearse a mano, lo que vino a denominarse “pintura para pobres”, por un lado por medio del llamado “estarcido” algo así como la técnica puntillista y por otro lado por medio de tramas, no tan preciso como el punteado pero que tendría su repercusión también en el cine posteriormente.

Fox Talbot y el calotipo

Realmente su trayectoría en la fotografía fue muy corta (de 15 a 16 años) porque no tuvo todo el calado esperado. Al contrario que el daguerrotipo, sí ofrecía un negativo que después había que positivizar, desarrollando la fotografía por contacto puesto que se necesitaba de un proceso intermedio entre la toma y el positivado. Se interesó por llevar al límite las posibilidades que ofrecía su invento. Desde reproducciones artísticas, retratos, paisajes, microfotografías científicas, todo ello desde la minuciosidad y apuntando todos los detalles en lo que sería su obra clave “El lápiz de la naturaleza”, considerado el primer libro de fotografía de la historia.

No intentaba crear arte, sino explorar las posibilidades de una manera científica, aunque también se planteó el hecho de que la fotografía podía servir como registro de imágenes reales, de ahí que empezase a retratar los monumentos británicos. También colaboró en 1847 con una treintena de fotografías en “Anales de los artistas españoles” donde se daban cita grabados y pinturas en lo que se considera también el primer libro con reproducciones fotográficas de la historia del arte.

Intentó fotografiar lo invisible por nuestro ojo, jugando con las interferencias de la luz, luces polarizadas, acercándose al tallo de una planta, entre otros experimentos. Fotografías todas, esta vez sí, que expuso en una galería ante el desconcierto del público, imágenes que murieron con él y que no se rescataron hasta las vanguardias históricas.

Espero que con todas estas curiosidades os haya acercado un poco más a los orígenes de esta pasión que nos une, la fotografía, ya que aunque estemos más interesados en los procesos digitales, una mirada al pasado siempre nos puede aportar nuevas formas de inspirarnos. Por supuesto que estos dos procesos son quizá los más conocidos, pero después hay infinidad de técnicas, muchas de las cuales iremos viendo y analizando desde las páginas de este blog. Os dejo dos vídeos sobre el proceso de trabajo de ambas técnicas, que para estos casos, vale más una imágen que mil palabras.

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