
Hace unos meses entrevistamos a Alfons Rodríguez, uno de nuestros fotoperiodistas más destacados del panorama actual. Me quedé impactado con una frase que apuntaba el propio Alfons y que fue el titular de aquel artículo: “Fotoperiodismo al ritmo de las balas y de los lamentos que quedan después”.
Después de aquella entrevista he mantenido el contacto con Alfons Rodríguez en numerosas ocasiones. En la última de ellas surgió una de las preguntas claves que todo fotógrafo que haga fotografía documental debe hacerse, y mucho más si es fotoperiodista: “¿Qué criterios son las claves para hacer una fotografía ética?”
Alfons además, como profesor en la UPC-CITM (Universidad Politécnica de Cataluña – Centro de la Imagen y Tecnología Multimedia), tiene un especial cuidado dentro de la asignatura que imparte allí: Fotoreportaje y Fotografia de prensa, donde la ética tiene un apartado especial dentro del temario de la asignatura.
De lo que nos contará en este artículo el propio Alfons, se desprende un eje básico y silencioso: Independencia de criterio. Esto es, tratar de tener las menos ataduras posibles a la hora de denunciar una situación injusta mediante la fotografía pero teniendo en cuenta algunos detalles que veremos. Este tema, me consta, es uno de los que más le preocupan, lo cual le ha llevado junto con otros compañeros de la profesión a crear el espacio de debate La Caja Azul, del cual ya os avanzaba algo en su entrevista anterior.
Se podría definir como el hecho de llevar a cabo todo aquello que pretendas con esta profesión de una forma moralmente correcta. No pisar la dignidad de los que aparezcan en tus fotografías. Tampoco la intimidad si no es con su consentimiento y por un fin común y justo. Tampoco engañar a los que confíen en lo que explicas con tus imágenes, ya sean espectadores o protagonistas.

El nivel ético entre los fotógrafos españoles es muy alto, sin duda (no hay grandes escándalos ni tampoco muchos casos documentados). Hay grandísimos profesionales que son, además, grandes personas. Aunque no podemos olvidar, por eso, algunas manchas que hace falta recordar para que sirvan de ejemplo de aquello que hay que evitar. Bastará que el lector realice una búsqueda en Internet para encontrar alguna de ellas. No hace falta insistir en este artículo en culpas que, seguramente, ya han sido redimidas o cuyo arrepentimiento se ha manifestado públicamente por parte de algunos de sus responsables.
Una fotografía puede no estar alterada directamente por ordenador pero sí puede manipular al espectador o confundirlo. Basta un pie de foto conducido o redactado engañosamente, o bien un encuadre intencionado que descarte o incluya algún elemento, para que sea una imagen embaucadora.
Por tanto, en cuanto a edición de la fotografía se refiere, los ajustes serán sólo aquellos que comporten la modificación de brillo, curvas de nivel, de forma ligera la saturación de colores o al contrario (pensemos que transformar una foto al Blanco y Negro resulta ser una desaturación total y nadie se opone), máscaras de enfoque ligeras y tal vez eliminar alguna mancha del sensor. Los recortes siempre inferiores al 10% y en casos muy justificados.

Creo, según mi opinión, que hay dos tipos de ética: la nuestra, la interior y la que le debemos al público (ambas se pueden solapar).

Existen diferentes criterios asociativos a la hora de relacionar texto y foto. No son excluyentes entre si y deberían estar consensuados entre tres profesionales diferentes: Fotógrafo, redactor y editor gráfico. No siempre es así (casi nunca es así) en nuestro país. Los tres tienen mucho que decir y el cruce de todos sus principios éticos debería ser infalible a la hora de mostrar la estricta realidad de una situación o de una información lanzada al mundo.
La Caja Azul, el proyecto espontáneo creado por Godo Chillida, Fran Simó, Marcelo Aurelio, Rafa Pérez, David Monfil y un servidor pretende abrir debate sobre temas relacionados con la fotografía en todos sus ámbitos. Intenta arrojar luz sobre algunas preguntas, aclarar dudas, ofrecer opiniones expertas y también puntos de vista ajenos contemplados a través de ópticas externas a la fotografía (filosofía, pintura, diseño y todo tipo de disciplinas relacionadas con otras áreas de humanidades o de ciencia). Siempre sostenemos los debates desde un estricto marco moral, sin atacar ni defender, sólo ampliar conocimiento y enriquecer opiniones. Creemos que eso es ético y legítimo.
Tal como hemos visto y os adelantaba son nuestros propios valores como persona los que marcan el grado de nuestra ética fotográfica. En realidad como en tantos otros aspectos de la vida. Independencia, pensar por uno mismo y ajeno a presiones mediáticas u oportunistas es una tarea difícil en el ámbito de la fotografía documental. Desde estas líneas agradecemos sinceramente la colaboración de Alfons Rodríguez y la cesión de las fotografías que pertenecen a The Third Rider, su último trabajo que en breves fechas verá la luz.
En Xataka Foto | Alfons Rodriguez: Fotoperiodismo al ritmo de las balas y de los lamentos que quedan después