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Guía práctica sobre la profundidad de campo y cómo usarla a tu favor (y II)


En el capítulo anterior de nuestra guía rápida sobre la profundidad de campo hablamos de lo qué era y cómo debíamos controlarla. Pero dicho así puede que nos faltase algo. Y es verdad. La profundidad de campo es un concepto fotográfico que se relaciona con otros no menos importantes como el enfoque selectivo y el bokeh. Entendiendo bien esos conceptos podremos llegar a usar la profundidad de campo como un elemento compositivo que mejorará nuestras fotografías.

Desenfoque

Conceptos que son parecidos pero hay diferentes matices. Vayamos primero con el concepto de desenfoque. Podríamos decir, una vez que hemos definido en el capítulo anterior lo que era la profundidad de campo, que es la parte no enfocada de la fotografía. Bien esto puede deberse a dos cuestiones: es algo intencionado o no lo es. ¿Por qué digo esto? Pues porque en muchas ocasiones, al principio como novatos en el tema, mucha gente usa el modo automático de su cámara. Sí, ese modo que hace lo que le da la gana en muchos aspectos.

Llegados a este punto podemos llegar a la conclusión que unque el desenfoque sea intencionado y se aproveche como recurso creativo puede no estar bien aplicado. Ni hay que enfocar todo ni hay que desenfocar a lo bruto. Hay que saber usarlo.

Bokeh

Aunque bokeh (ぼけ boke), palabra japonesa para referirse a ‘desenfoque’, su empleo habitual en fotografía para hacer alusión a la forma, diseño o estética del propio del desenfoque en sí. Es decir, el bokeh no se refiere a la cantidad del desenfoque sino a la calidad/cualidad del mismo.

Esta variación de la calidad o cualidad del desenfoque a la que hace referencia el bokeh tiene que ver mucho con la apertura del objetivo. Así, cuanto mayor apertura del diafragma podamos emplear podremos conseguir más bokeh. La aparición del mismo ocurrirá, pues, cuando utilicemos aperturas abiertas (como f/0.9, f/1.2, f/1.4, f/1.8, f/2 o f/2.8) e irá dismiuyendo según vayamos cerrando la apertura. Es por esta razón que los objetivos que permiten esas aperturas resutan tan cotizados en el mundo fotográfico además de por su condición de objetivos más luminosos (cuanto mayor es la apertura mayor cantidad de luz dejan pasar).

Tipos de Bokeh

A estas alturas seguro que los que lleváis algún tiempo en esto habréis observado que el bokeh no es siempre igual. Efectivamente, existen distintos tipos de bokeh. Podríamos distinguir entre bokeh blando y duro.

Siempre teniendo en cuenta aperturas amplias, el blando se produce cuando utilizamos focales pequeñas como un 24mm, un 35mm o un 50mm, se produce un desenfoque suave que tiene forma de círculos, hexágonos u otros polígonos con los bordes muy difusos.

Es muy importante para ello la calidad de construcción del objetivo, en donde en este aspecto influyen el número de palas del diafragma. Habitualmente con un número por encima de 8 palas la forma del bokeh suele ser mucho más suave y redondeado también.

Por otro lado encontramos que el bokeh más duro se produce con el uso de teleobjetivos (un 85mm 1.8, un 80-200mm f/2.8, por ejemplo).

¿Recordáis que la profundidad de campo variaba en función de cuatro parámetros?

‘Pornobokeh’ (que dicen algunos) y enfoque selectivo

Algo que venimos viendo con la eclosión de las redes sociales de fotografía es el abuso excesivo del bokeh. Cuenta con bastante acierto nuestro ex-compañero Vicente Alfonso en su blog algo bien cierto sobre este asunto y que tiene mucho que ver con lo que veremos el próximo día con respecto a manejar la profundidad de campo como un elemento compositivo:

No sé a que puede ser debido, pero algo que me ronda la cabeza es por la facilidad de hacer fotos llamativas con el mínimo esfuerzo. A que me refiero con el mínimo esfuerzo… Creo que el desenfoque es una de las partes más fáciles de aprender y dominar en la fotografía, y el cual suele ser muy llamativo en los inicios o en gente poco familiarizada con la fotografía. Disparar una foto con un 85mm 1.8 o un 50mm 1.4 a su máxima apertura nos garantiza una foto decente casi siempre. Hace poco me comentaron el entusiasmo de alguien que había contratado cierto fotógrafo para su boda, porque según sus explicaciones conseguía enfocarle a él y que el fondo se viera borroso.

Bueno, voy a tratar de matizar algo de lo que dice Vicente. Primero, ojo, para obtener una foto decente como indica él con una apertura muy amplia (f/1.2, f/1.4, f/1.8) hay que saber que la profundidad de campo pequeña y por lo tanto hay que saber muy bien cuál es la parte que enfocamos y cuál es la parte que desenfocamos. Normalmente en un retrato, se suele enfocar a los ojos pero casi cualquier variación nuestra o del sujeto hará que no enfoquemos correctamente. No solo hay que fijarse en el bokeh, hay que tener en cuenta el enfoque selectivo correcto. Por eso (y otras razones de minimizar las vibraciones, por ejemplo), alguna vez lo habréis oído, nuestro compañero Rodrigo Rivas siempre aconseja el uso del trípode siempre que sea posible en una sesión. Supongo que Vicente incide, con criterio, a que es más fácil componer con una apertura grande (y mucha gente abusa de ello) que cuando cerramos como apunta un poquito más tarde.


Además no hay que utilizar siempre un 50mm f/1.8, por ejemplo, a su máxima apertura. También debemos conocer cómo se comporta nuestro objetivo y saber a qué apertura o aperturas resulta más nítido y conocer su punto dulce donde conseguiremos la máxima calidad. Algo de esto comentamos en su día cuando os explicaba las curvas MTF. Digo esto porque lo mismo tu objetivo 50mm f/1.8 es “blandito” a f/1.8 y resulta más nítido a f/2.8, por eso hay que conocer los objetivos propios.

Teniendo en cuenta eso, el enfoque selectivo sería el arte de enfocar a esa parte de la escena correctamente a la cual queremos dar un protagonismo especial (estando más enfocada) por encima del resto de la escena.

Por eso, hay fotografías en las que el centro de atención se va hacia el propio bokeh y es lo que no parece darse cuenta mucha gente. Precisamente, el bokeh, ha de servir para dar protagonismo, concentrar la vista en ese primer plano, en ese modelo o sujeto principal, sino es así se queda en simple ‘Pornobokeh’ (que dicen algunos).

Conclusiones

No he querido extenderme más hoy (aunque os prometí hablar de más cosas) y, finalmente, haremos una tercera parte donde, entonces sí, veremos cómo utilizar las hiperfocales y la profundidad de campo como elemento compositivo dependiendo del tipo de fotografía que queramos realizar en cada momento.

En Xataka Foto | Guía práctica sobre la profundidad de campo y cómo usarla a tu favor (I)|(II)|(III)

Fotografía de portada | Kevin Dooley

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