Polaroid, Lady Gaga, y otros imposibles
No había hecho gran cosa en la fotografía hasta que el verano del 98 mi padre me confió la Polaroid familiar para mi “campamento de verano” en la Campus Party. La fotografía digital de consumo entonces se resumía a alguna Sony Mavica de disquetes que asomaba por las revistas, así que hasta que pude comprar mi propia cámara digital dos años después, lo más parecido a la imagen instantánea que pasaba por mi ordenador fueron los escaneos de ese poderoso juguete.
Supongo que no fui el único que...

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