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La previsualización consiste en ese talento que tienen los algunos fotógrafos de anticiparse mentalmente a la fotografía a partir de la escena que tienen delante. De ello habló en su momento Ansel Adams, definiendo esta habilidad como una de las principales fortalezas que distinguían a los grandes fotógrafos. De ahí, el título de este artículo.

Soy de la opinión de que la previsualización, al igual que la creatividad, no son habilidades que se adquieren a través de los genes, sino que se educan con esfuerzo y constancia. Por ello, os propongo algunos consejos para desarrollar el llamado “ojo fotográfico”. No lo consideremos la panacea: no hay demasiado tiempo para previsualizar cuando tomamos fotografías espontáneas y a veces éstas aparecen por sorpresa o fruto de la buena suerte. Sin embargo, en otros tipos de fotografía como el paisaje, la previsualización adquiere una importancia vital.

Estudiar composición

Esto es tan cierto, que probablemente a algunas personas les parezca una obviedad. Pero la composición es en realidad el lenguaje con el que vamos a comunicar nuestra obra. Para imaginarnos una foto, debemos entender este lenguaje. ¿Cuantas veces has estado frente a un lugar increible, y al fotografiar has visto que la imagen no funcionaba?

Sin una buena composición que permita dar soporte a la previsualización, la fotografía será conceptualmente poco clara. Y seguramente parezca más fruto de la aletoriedad que de la premeditación.

Para los que no están muy acostumbrados a componer, puede ser un buen ejercicio llevarse un lápiz y un papel para dibujar la escena. No hay que hacerlo con grandes pretensiones artísticas. Sólo unas pocas líneas que nos ayuden a identificar y aislar determinados elementos. Es a lo mejor algo aparatoso dibujar antes de hacer cada foto, pero hacer este ejercicio de vez en cuando nos ayudará a mejorar. Poco a poco, iremos aprendiendo a ver de una sentada todas esas líneas y formas que permanecen ocultas al ojo del neófito.

Conocer tu equipo al detalle

No basta con que lo que ves en la pantalla te convenza. En primer lugar, lo que te muestra la pantalla no es más que una previsualización del RAW creada a partir de una interpretación de éste por parte de la cámara. Su función es la de ayudarnos a comprobar que la fotografía está bien expuesta y revisar la composición. Pero eso que ves en la pantalla, no es la fotografía. Recordemos que los fotógrafos de película previsualizaban antiguamente la fotografía sin necesidad de pantallas ni histogramas.

Además, debes tener en cuenta que la fotografía final podría tener bien poco que ver con lo que se ve en la pantalla. Por ejemplo, si la fotografía final va a procesarse en blanco y negro, ésta hay que “pensarla” de manera diferente: visualizar las diferentes zonas, identificar aquellas zonas que serán blancas y negras, tener claro si la fotografía va a ser más oscura…en definitiva: es recomendable tener claro incluso qué tipo de procesado va a tener la fotografía.

Identificar qué es lo que nos permite anticiparnos

Cada tipo de fotografía requiere métodos distintos de anticipación. Por ejemplo: para fotografiar un paisaje, la anticipación vendrá dada a partir de nuestro conocimiento de la luz. Ese momento mágico sucederá cuando la luz sea adecuada.

Si por el contrario, estamos fotografiando un evento deportivo, la previsualización vendrá muy condicionada por nuestra capacidad para anticiparnos a la acción. Y por ello, conocer bien el deporte que estamos fotografiando, será lo más importante.

Y así, cada tipo de fotografía exigirá por nuestra parte un esfuerzo diferente. Y por ello, deberemos crearnos nuestros propios pasos, que en general irán dirigidos a cubrir el siguiente hito: ¿qué historia quiero contar? Este hito, es el fin común de cualquier fotografía, del tipo que sea. Nosotros sólo tenemos que construir esos pasos y llevar a buen puerto nuestra historia.

Foto de portada | Jane Ng

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