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El 'momento decisivo' a través de los ojos nuestros lectores

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A veces, lo que puede convertir una fotografía perfectamente aburrida en una genialidad pueden ser unos instantes. Perder esos instantes o no perderlos, ésa la cuestión. De ahí una de las grandes virtudes a tener en cuenta en la fotografía: El momento decisivo. Dicha expresión fue acuñada en su día por uno de los grandes maestros que ha tenido la fotografía: Henry Cartier-Bresson. En el presente artículo os ofreceremos a través de algunos ejemplos vuestros y recomendaciones para ayudaros a capturar ese momento decisivo.

Haced un ejercicio simple: imaginad la misma escena sin el elemento diferenciador de cada una. Seguramente resultarían sosas y perfectamente aburridas ¿verdad?

El ‘momento decisivo’ a través de los ojos de los grandes maestros

El ‘momento decisivo’ hay que buscarlo. No puedes dejar que venga. Si viene, bien. Pero lo mejor es ir a buscarlo, ya conocéis el dicho: “Si la montaña no viene a Mahoma, Mahoma irá a la montaña”. Si sabes de un evento que va a suceder busca el mejor sitio para fotografiarlo.

Eso lo sabían gente como la pareja Ernö Friedmann y Gerda Taro, más conocidos por el seudónimo de Robert Capa o nuestro querido Agustí Centelles (del cual hemos hablado hace poco).

Robert Capa (desembardo de Normandía)

Robert Capa conseguía instantes que, en algunas ocasiones, primaban visualmente por encima de su técnica (técnica que dominaba ampliamente). De hecho, la fotografía anterior es una de las borrosas entre las más famosas, pero no por ello pierde valor visual sobre lo que nos cuenta. Pensémoslo.

El 6 de Junio de 1944, Día D, día del desembarco de Normadía (Segunda Guerra Mundial) Robert Capa estuvo presente en la playa de Omaha. Quería obtener información de primera mano. La foto de portada, según leía hace poco a la gente de Adobe (repasando el plugin que no sacaron en Photoshop CS6 sobre el ‘deblurring’), tiene un desplazamiento lateral, hablando en píxeles, de 50 píxeles. Pero, a pesar de esa deficiencia técnica, no pierde fuerza. Nos transmite un momento, un momento decisivo. Y prima más eso que el que sea mejor o peor técnicamente hablando. Además teniendo en cuenta que el propio Robert Capa cuenta sobre aquel día:

No podía pensar. Nada más alcanzarla sentí una explosión muy fuerte y vi al conductor llorando. La explosión había destrozado a su ayudante. Su cuerpo estaba por todos sitios, especialmente encima suyo. Inmediatamente me giré y tomé la última fotografía. En total fueron 106 fotografías.

Aunque el momento decisivo se atribuye a Cartier-Bresson, también es un poco de Capa. Si lo piensas un poco, aunque reflejando situaciones muy diferentes, en ambos podemos advertir el don de la oportunidad para captar la foto adecuada. De hecho, un 50% de Capa y un 50% de Cartier-Bresson dieron paso a una criatura que se llamó Agencia Magnum (¿os suena? seguro que sí).

El ‘momento decisivo’: Un poco de preparación no viene mal

Normalmente gente experta en este tipo de fotografía recomienda tener preparada la cámara antes de ir de “caza”. Recuerdo que en la entrevista que tuvimos con Thomas Leuthard, que nos decía que la calle es rápida y directa y no se puede perder un segundo. Thomas es fotógrafo especialista en fotografía callejera, el se prepara dejando preconfigurados los modos U1, U2 de su Nikon D7000 con unos valores prefijados en función de la zona a visitar. Normalmente uno de los presets de Tomas está a f/8 y el otro a f/4 o f/2.8. También defiende el uso de modos semiautomáticos pues su explicación es que prefiere captar el momento que perderlo. Como muestra esta imagen suya:

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Otros fotógrafos defienden el uso del modo manual en este tipo de fotografía. Bueno, cuestión de gustos, opiniones y comodidad. Sea como fuere lo importante es que pre-configures (prepares) tu cámara antes de llegar al lugar de la acción y que seas rápido en variar los parámetros necesarios en función de cómo se desarrolla la misma. Para ello no queda más remedio que planificar antes lo que quieres lograr.

El ‘momento decisivo’: Pensar e imaginar la foto antes

La imagen a tomar está en tu cabeza. Hacer ese esfuerzo supone provocar a veces la situación, también. Si estás en una sesión de moda, gran parte del trabajo consiste en el buen trato con tus modelos, que se relajen para que todo fluya lo más natural posible y captar el momento, como nos contaba nuestro compañero Rodrigo Rivas.

Imaginar la situación supone muchas veces colocarse bien y esperar a que pase el momento. Hace poco leía un comentario del fotoperiodista David Airob en su blog incidiendo en la importancia de colocarse bien. Decía David:

El peligro que tienen los zoom, y sobre todo aquellos que comprenden distancias focales cortas, es que nos hacen vagos y elegimos el encuadre que más nos gusta a base de mover su aro de distancias en lugar de movernos nosotros. Es por ello que, hasta el momento, mi modo de proceder con dicha lente ha sido establecer la distancia focal requerida y moverme yo.

El tener a mano un teleobjetivo no significa no moverse. Para evitar la comodidad y entrenarse en la buena colocación para la toma de fotografías, un buen ejercicio que siempre se recomienda es practicar utilizando focales fijas. Ello te obliga a colocarte en la posición precisa para buscar el mejor encuadre. A veces, la posibilidad de zoom, nos vuelve vagos.

Pensad en la fotografía siguiente de Eva Corral donde vemos como desde la ubicación adoptada (zenital) nos podemos imaginar al bebé tocando el piano cuando sabemos perfectamente que lo que toca es un radiador de los que podemos encontrar en cualquier casa. Quizás visto de otra posición, lo que contase la imagen sería otra cosa. Y seguro que Eva ha tenido que tener paciencia.

El ‘momento decisivo’: Paciencia y práctica

Y es que la paciencia y la práctica son decisivas. No siempre la primera toma es la buena. En macro o naturaleza, la paciencia es clave. Da mucha rabia estar esperando el momento y que éste no llegue. O que no salga esa primera toma que os mencionaba. Practica y sé paciente. La paciencia da sus frutos. Y si no sale, vuelve otro día y repite. Algunas veces puede que sí salga a la primera.

Nos obsesionamos muchísimas veces con que una foto esté perfectamente enfocada a los ojos (en el caso de un retrato, por ejemplo) o que tenga una grandísima profundidad de campo (en el caso de un paisaje, por ejemplo). Son factores evidentemente importantes, pero no lo son más que la composición, contraste, color, la historia que cuenta o el motivo.

El motivo, protagonista de nuestra fotografía es una de los focos principales de interés. O la historia que nos cuenta la imagen. La técnica nos ayuda a contar mejor o peor la historia visual de la fotografía. La técnica nos ayuda a centrar la atención mejor o peor en el motivo. Por esas razones, dominar la técnica fotográfica es básico para todo fotógrafo y así lograr el mayor impacto visual.

Resumiendo: ¿Dónde está el límite?

Sigue intentándolo. Da igual que sea fotografía de naturaleza acostado y resguardado en un ‘hide’ esperando aparecer algún animal. Da igual que se trate de un retrato, fotografía callejera, de eventos o un fantástico atardecer. No te impongas que tu equipo te limita como excusa para una buena fotografía. Mejor equipo no te va a hacer mejor fotógrafo. La máquina no enfoca sola (aunque tenga autofocus), el foco de atención lo eliges tú, la composición también, la configuración, el usar o no usar filtros así como otros aspectos. Saber cómo usar tu equipo si te ayuda a ser mejor fotógrafo.

El encontrar el detalle que difiere de lo que vemos a nuestro alrededor marca la diferencia. A veces encontramos el momento y somos incapaces de describirlo y darle título como la siguiente fotografía títulada: “Busco título para esta foto”

Cierto es que un buen equipo te brinda más posibilidades y una mayor calidad de imagen. Pero piensa en las grandes fotografías de la historia que fueron hechas con equipos de mucha peor calidad de imagen que los actuales (y no me refiero a analógico o digital, sino al hecho de contar con equipos de prestaciones hace poco impensables).

Otro de los límites que nos autoimponemos es el de las críticas de los demás. Están bien para aprender (siempre que sean constructivas) pero tampoco deben frenarnos. Lo que a ti te parece un instante decisivo para otros no lo puede ser tanto, así que no conviene desesperar. De todo se puede aprender. Está bien que los demás nos aporten su punto de vista. El límite real lo pones tú. Por tanto sé constante. El ‘momento decisivo’ está ahí, esperándote. El ojo fotográfico se entrena. Y el ojo es lo más importante por eso siempre os digo aquello de “el don está en la mirada del fotógrafo”.

Fotografía de portada | Luis Sanmiguel en nuestro grupo de Flickr

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