
Como ya sabéis muchas de las cámaras y flashes actuales nos dan la posibilidad de utilizar pilas normales como fuente de energía, mediante un adaptador o como sistema propietario en la cámara, en lugar de una batería exclusiva del modelo. Sin embargo, normalmente, y a no ser que compremos unas buenas pilas alcalinas, las cámaras de fotos suelen devorarlas, siendo poco rentables a largo plazo.
Una de las soluciones pasa por comprar pilas recargables de alta capacidad, que si bien tienen una inversión inicial mayor, a la larga compensa el gasto. Aún así, la mayoría de la pilas recargables actuales suelen tener un problema: se descargan con el tiempo, por lo que poco a poco van perdiendo carga, aunque no las usemos.
Pero este problema empieza a solucionarse con las pilas de nueva generación popularmente llamada híbridas, puesto que combinan las ventajas de las pilas alcalinas tradicionales (no se descargan) con las ventajas de las recargables (pueden usarse más de una vez).
Por tanto cuando hablamos de pilas híbridas, nos encontramos con que, siendo pilas recargables tienen la característica que mantienen hasta un 85% de su carga durante largas temporadas sin uso (entre 6 meses y un año). Además suelen venir precargadas y listas para su uso desde fábrica y una vez que se agotan tras el primer uso, pueden ser recargadas en cualquier cargador convencional (normalmente entre 500 y 1000 veces).
Actualmente casi todas las marcas nos ofrecen pilas de este tipo a un precio poco superior al de las pilas recargables “normales”. Veamos algunas:







En definitiva, una buena solución a un precio aceptable para los que esteis pensando en comprar “energía” para vuestras cámaras.