
Desde sus primeros inicios, la fotografía ha tenido la función de conservar la memoria histórica, tanto en los grandes acontecimientos como en los, no menos importantes, eventos familiares. Desde nacimientos hasta recordatorios en funerales, la fotografía nos muestra esos seres queridos en distintas épocas de su vida. En mi caso, sobres y álbumes llenos de fotografías que con el tiempo y mucha paciencia voy digitalizando y restaurando para darles una vida más dinámica y tener una copia de seguridad digital de toda esa memoria. En esta guía para restaurar fotografías antiguas con Adobe Photoshop, veremos todos los pasos desde la digitalización, la restauración del color, las herramientas para quitar imperfecciones y hasta cómo organizar un flujo de trabajo para que sea una labor ágil.
Si optáis por elegir la máxima resolución de vuestro escaner, los archivos os servirán tanto para verse en pantalla, como para montar álbumes o incluso para imprimir nuevas copias a tamaños mayores que el original. El problema está en que conservar muchos de estos archivos se traduce en tener muchos gigas del disco duro parados guardando el archivo fotográfico que quizás no uséis muy a menudo. Mi recomendación es optar por una resolución intermedia que sea suficiente para poder sacar una copia en papel en 15×20 y con bastante información para aguantar el proceso de restauración en Photoshop. Para calcular cuanta resolución necesitáis pensad que si escaneáis a 300ppp podréis imprimir el archivo al mismo tamaño que el original. Si subís la resolución, subirá el tamaño. La fórmula para hacer el cálculo es la siguiente: Tamaño de Impresion= Nº de pixeles/Resolución.
Otro método para digitalizar fotografías es realizar una repro con la cámara. Quizás sin llegar a usar el método descrito en el artículo sobre reproducción de obras de arte, pero sí controlando que la iluminación sea homogénea. La ventaja está en que es mucho más rápido el proceso, pero un poco más lento prepararlo. A veces no se puede hacer una repro de la fotografía porque está curvada. En ese caso, hay que ir al escaner. Este método también puede ir bien cuando no queremos sacar la fotografía de un marco por miedo a romperla.
Usemos un proceso u otro, siempre tenemos que quitar el polvo que tenga la foto antes de digitalizarla. Así ahorramos trabajo. Un bote de aire comprimido o una perilla de aire servirán, pero intentad no frotar la fotografía con ningún trapo ni aplicar ningún producto.

Si queréis un método más preciso usando los diferentes canales RGB, podéis seguir los pasos del artículo Restaurando el color de una foto…
Herramienta usada: Tapón de clonar Si tenemos pequeñas manchas, motas de polvo o similares, usaremos el pincel corrector puntual que nos permitirá eliminar la mancha con un sólo click.
Herramienta usada: Pincel Corrector
Herramienta Parche Estas tres herramientas tienen la ventaja de mantener la luminosidad de la zona restaurada por lo que se adaptan al entorno de la fotografía.
Si nos encontramos en una zona dónde el cambio de luminosidad es muy brusco, como en el ejemplo dónde he eliminado una raya de rotulador, lo mejor es usar el tampón de clonar.
Yo uso siempre el tampón de clonar cuando son superficies lisas y cuando las otras herramientas no me funcionan. Una de las funciones que nos pueden interesar del tampón de clonar es la posibilidad de cambiar el ángulo de inclinación o la escala de la clonación. Esto lo encontraréis en el panel Origen de clonaciones.

Lo mejor es revisar primero la fotografía con la imagen ajustada a pantalla e identificar las grandes zonas deterioradas, luego acercarse a esas zonas con el zoom al 100% y ver si tiene elementos para seleccionar como origen en la restauración y por último empezar a usar las herramientas de las que hemos hablado antes.
Para empezar a usar las herramientas lo mejor es prepararse las siguientes capas: La capa fondo como original que conservaremos, una copia del fondo y una capa nueva transparente.

Yo os recomiendo empezar en la capa nueva con el pincel corrector puntual, una herramienta con la que se trabaja muy rápido. Para trabajar en la capa nueva, debéis seleccionar en el menú de la herramienta Muestrear todas las Capas, para que la herramienta coja como origen la capa duplicada pero pinte en la capa nueva. Esto nos permite más control. Podemos borrar lo que hemos hecho o cambiar la opacidad.
Trabajaremos de esta manera con el Pincel Corrector y con el Tampón de Clonar, seleccionando en el menú de la herramienta Actual e Inferior. Si necesitáis usar la herramienta parche, tendréis que usar la capa fondo copia, ya que el parche solo funciona en capas con información.
Este flujo de trabajo por capas puede ser un poco engorroso pero nos permite corregir el trabajo si no nos ha quedado bien.
Si ya domináis las herramientas, cosa que haréis tras la segunda o tercera foto que restauréis, podéis trabajar directamente sobre la capa duplicada con todas las herramientas. Si hacéis esto, os recomiendo aumentar la capacidad del Historial de Photoshop para poder volver atrás como mínimo 50 pasos. Para aumentar el Historial, tenéis que ir a las preferencias de Photoshop.
Una tableta gráfica es un buen aliado en la restauración de fotografías, dando mucha agilidad al trabajo, por lo que emprender un proyecto de restaurar el archivo familiar puede ser una excusa para comprársela.
Y por último, algo bastante importante, si no os dedicáis profesionalmente a la fotografía: No le contéis a nadie que sabéis hacerlo. La demanda de restauraciones subirá como la espuma, tías, abuelas y suegras os pedirán que les arregléis una foto y os puedo asegurar que el trabajo puede llegar a acumularse.
Fotografías | José Juan Gonzalvez