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El día que elegimos estar detrás de una cámara siempre pensamos que era porque creativamente conseguíamos más detrás de ella que delante. Esta afirmación no está carente de razón (si es que lo sabéis de verdad claro) ,pero también puede que sea por desconocimiento de estar en la posición contraria…

Cuando fotografiamos, muchos de nosotros nos hemos dado cuenta que las personas que salen en nuestras fotos (y mientras no sean robados) siempre pierden toda esa naturalidad que vemos en ellas, la cual hace que queramos fotografiarlos. Es por ello, que os voy a dar unos consejos para intentar conseguir mejores tomas interactuando mejor con vuestro “modelo/s”. Todos estos conceptos se basan en uno muy general, conseguir la confianza de las personas retratadas.


Ser persona antes que fotógrafo

Cuando nosotros hablamos con la gente sin una cámara, la gente suele ser más receptiva. Hablar con ella de temas del día a día ayudan a que esa persona te empiece a ver por encima de todo como alguien “normal”, y no una persona que va a “entrar” en su mundo de una forma brusca y sin apenas tacto. Todo este primer contacto, ya sea en persona o no, puede ayudar mucho para la primera impresión. Yo siempre que realizo una sesión y no conozco a mis modelos, intento entablar conversación con ellos y hacerles ver que aunque la fotografía es mi mundo, hay vida más allá de ella.

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Fotografía de oSKaR MG en nuestro grupo de Flickr

Nunca pares de hablar

Parece un consejo un tanto pedante, pero sobre todo para gente que no esta acostumbrada a que les hagan muchas fotos es una forma de mantenerles entretenidos y no darles tanto tiempo a pensar que están delante de una cámara. Cuando uno no realiza esto y sólo está preocupado del disparador, la persona que se encuentra en el otro lado empieza a ponerse nerviosa y a no saber que hacer, incluso llegando a no moverse y quedándose estática por el miedo escénico. Es por eso que muchas veces es bueno usar un disparador y un trípode cuando tienes bien pensada la toma

En los niños este punto es muy importante, pero no porque se queden quietos sino por todo lo contrario; ya que a los niños sino eres capaz de hacerlos entrar en un juego jamás conseguirás una buena serie de fotografías.

Nunca un “no me gusta”

Mientras hacemos fotos y vamos entablando conversación, las frases tipo “No lo estás haciendo bien” o “No me gusta nada” jamás deben salir a relucir, pues son frases que mermaran la confianza de la persona y, logicamente, no queremos que eso ocurra pues la persona a fotografiar puede arruinarnos toda la idea que tengamos de nuestra foto. Por tanto, egoistamente debemos saber motivar y esconder, de una buena forma, a todas las personas que vayamos a fotografiar las carencias del momento.

Una buena forma para realizarlo es animándola y no parar de fotografiar diciéndole frases como “Una más para tener donde elegir” o “No está nada mal pero prueba a…”. Obviamente todas estás frases son hipotéticas, y cada uno sabrá que decir o cómo enfocarlo.

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Fotografía de tomasczurylo en nuestro grupo de Flickr

Mostrar los resultados

Este punto siempre puede ser lioso, pues cuando muchas veces le digo a la gente que debe enseñar sus fotografías a los modelos siempre hacen tres fotos y van directamente a ello. El caso es que nunca debe ser así. Siempre que menciono esto me refiero a que hay que mostrarles las fotos a la gente, si, pero cuando tengamos ya el resultado conseguido, o cuando unicamente queremos mostrarle que lo que está haciendo no nos vale. Esto nos servirá para dos cosas, motivar y dar más confianza.

Este punto hará acercarte más al modelo y salir de vez en cuando de tu espacio de trabajo y entrar un poco en el suyo; pero OJO jamás tomándose demasiadas confianzas, debes hacerles sentirse cercanos a ti pero sin generar incomodidad.

Contacto, el mínimo

Modelo y fotógrafo tienen cada uno su espacio de trabajo y siempre hay una línea infranqueable mientras se trabaja (a menos que haya mucha confianza si es un familiar etc…), y es por eso que todo eso hay que respetarlo. Cuando algo no te guste de lo que ves, como pueda ser la colocación, la ropa, el pelo etc…, siempre intenta que las personas indicadas para ello lo hagan, pues para eso es su trabajo. En caso de una pose específica antes de tocar, es siempre mejor intentar realizarla tú y que sea copiada.

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My New Edge (Selfportraits) de Rodrigo Rivas

Ponerte delante de una cámara alguna vez

Esto es muy importante y se consiguen grandes cosas con ello. Que un día te hagan a ti unas cuantas fotografías de ejemplos y te dirijan es una buenísima pista para saber como se sienten las personas al otro lado de la cámara. Es el concepto de la empatía llevado a su lado más práctico, ya que te ayudará tanto a dirigir mejor, como a saber lo que puede molestar en esa situación.

Estas son unas pequeñas pistas para comenzar a conseguir mejores resultados. Lógicamente a partir de aquí empiezan a haber muchas más técnicas o consejos, pero es cierto que también depende mucho de con quien estemos tratando, pues por ejemplo los modelos profesionales saben muy bien como realizar su trabajo, aunque siempre agradecen este tipo de actitudes. A la gente a retratar que no está acostumbrada, puntos de partida como estos les vendrá más que bien para conseguir no “asustarse” ante tu cámara, y mucho más en estas fechas que se acercan, en las que las fotografías que hacemos se suelen multiplicar.

¡Ah!, y a perder la vergüenza.

Fotografía de portada | Beatriz Pérez

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