Fujifilm X-T1, análisis

Fujifilm X-T1, análisis

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Fujifilm X-T1, análisis

El despliegue de productos que llevó a cabo Fujifilm en la pasada edición del CES fue notable; de hecho, presentó nada menos que cinco nuevas cámaras. Sin embargo, no desveló su mejor baza en lo que va de año hasta unas semanas más tarde. Y es que a finales del pasado mes de enero dio a conocer la cámara que protagoniza este análisis, la X-T1, una CSC con estilo «retro» pero avalada por una tecnología a la última.

Lo primero que me llamó la atención de esta cámara cuando Fuji la presentó fue la posibilidad de ajustar los principales parámetros de exposición mediante diales, pero no tardé en descubrir que esta no era su única cualidad interesante. Además, esta sin espejo sobre el papel incorporaba uno de los mejores visores electrónicos que podemos encontrar en el mercado actualmente y un sensor X-Trans CMOS II de tamaño APS-C que, como veremos más adelante en este análisis, es capaz de mirar de tú a tú en muchos frentes clave a los captadores Full Frame. Empecemos.

Fujifilm X-T1, principales especificaciones

Sensor X-Trans CMOS II APS-C (23,6 × 15,6 mm) con filtro de color primario y 16,3 megapíxeles efectivos
Procesador de imagen EXR Processor II
Montura Fujifilm X
Enfoque automático Híbrido inteligente (fase + contraste)
Compensación de la exposición +/-3 EV en incrementos de 1/3
Velocidad de obturación De 30 a 1/4.000 s
Visor Electrónico OLED de 0,5” (2.360.000 puntos) y ampliación de 0,77x
Sensibilidad ISO 200 – 6.400 (100, 12.800, 25.600 y 51.200 extendida)
Pantalla LCD TFT LCD de 3 pulgadas (1.040.000 puntos) oscilante con relación de aspecto 3:2 y cobertura del 100%
Velocidad Ráfaga de hasta 8 FPS
Archivos RAW, JPEG (Exif 2.3) y RAW + JPEG
Almacenamiento Tarjetas SD, SDHC y SDXC (UHS-II)
Vídeo Grabación de hasta 1080/60p
Conectividad WiFi 802.11n
Dimensiones 129 x 89,8 x 46,7 mm
Peso 440 g (con batería y tarjeta de memoria)
Precio (solo cuerpo) 995 euros aprox.

Con estilo «retro», pero a la última

La principal seña de identidad de la X-T1 es su estética clásica, que recuerda más a la de una DSLR con algunos años sobre sus espaldas que a la de una CSC de última generación. Puede que esta característica no convenza a algunos usuarios, pero a otros, entre los que me incluyo, les parecerá sencillamente irresistible. Eso sí, es claramente menos voluminosa y más ligera que una réflex semiprofesional o profesional, que son las cámaras con las que por sus prestaciones merece ser comparada.

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En cualquier caso, el diseño «retro» de esta cámara acompaña como un guante a los diales alojados a ambos lados del receptáculo del visor, lo que le da una estética bastante pareja a la de la Df de Nikon, que, a pesar de ser una DSLR, defiende la misma filosofía de uso que esta X-T1. Como veremos más adelante, la posibilidad de manipular los principales parámetros de exposición a través de diales modifica sensiblemente la experiencia de uso. A mí, y esta es una opinión personal, su diseño de corte clásico y sus numerosos diales me han recordado claramente a las mejores réflex de película que han pasado por mis manos, modelos que en algunos casos tienen una solera de más de dos décadas.

Construcción y ergonomía

El chasis de la X-T1 es de aleación de magnesio y está sellado para proteger los componentes electrónicos del polvo y la humedad

El acabado y los materiales utilizados por Fujifilm en la construcción de la X-T1 son equiparables a los de cualquier DSLR o CSC profesional. El chasis es de aleación de magnesio y está sellado para proteger los delicados componentes electrónicos alojados en su interior del polvo y la humedad. Por otra parte, el mecanizado de los diales es prácticamente perfecto, lo que permite intuir que esta cámara ha sido diseñada para ofrecernos muchas horas de uso intenso antes de que aparezcan fallos de origen mecánico. La verdad es que no puedo poner ninguna pega a esta cámara en este apartado, sobre todo después de constatar que Fujifilm corrigió las fugas de luz detectadas por algunos usuarios en sus X-T1.

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Vamos ahora con su ergonomía. Aunque el grip de la X-T1 no es muy pronunciado, ofrece un agarre firme y estable gracias al tacto rugoso del revestimiento del chasis. Aun así, Fujifilm vende para esta cámara nada menos que cuatro grips distintos por los que podemos optar si queremos mejorar el agarre o incrementar la autonomía de la cámara. Por otra parte, como he mencionado antes, los diales tienen una gran calidad y el tamaño idóneo para manipularlos con comodidad.

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Lo único que puedo objetar en este apartado es que los botones, especialmente los de la cruceta que nos permite desplazarnos a través de los menús, pueden resultar algo pequeños para las personas que tienen los dedos gruesos. En cualquier caso, no es nada grave, y probablemente a la mayor parte de los usuarios no les plantearán ningún problema.

Sensor X-Trans CMOS II y enfoque

Y llegamos al que sin duda es uno de los puntos fuertes de esta cámara: su sensor. En el interior de la X-T1 no «late» un captador Full Frame como el que podemos encontrar, por ejemplo, en la familia A7 de Sony, pero, como veremos un poco más adelante, su rendimiento es ejemplar y en muchos apartados no tiene nada que envidiar al que nos ofrecen los sensores de formato completo. Fuji ha apostado por un captador X-Trans CMOS II de 16,3 megapíxeles efectivos y formato APS-C (23,6 × 15,6 mm) con filtro de color primario, una solución perfectamente conocida por los ingenieros de esta compañía japonesa.

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El sensor de la X-T1 carece de filtro óptico de paso bajo, y se nota. La resolución y la nitidez de las imágenes de prueba que hemos podido tomar con esta cámara son excelentes, dos parámetros en los que posiblemente no habría brillado tanto de haber incorporado un filtro OLPF. De hecho, en mi modesta opinión, en este apartado rivaliza con la definición extrema que ofrece la A7R de Sony, una cámara que tuve la ocasión de analizar no hace demasiadas semanas y que también me dejó muy buen sabor de boca, lo que habla muy bien del captador que incorpora la X-T1. Además, como veremos en el apartado en el que analizamos el rendimiento de la cámara, brilla en otras materias como son la gestión del color y la maximización de la relación señal/ruido.

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Fujifilm X-T1 a f/4, 1/3 s y 800 ISO

Ahora toca profundizar en otra de las bazas de la X-T1: su enfoque automático. Utiliza una solución híbrida que, según Fujifilm, ofrece un tiempo de respuesta de solo 0,08 segundos. Esta marca es en cierta medida posible gracias al procesador de imagen que incorpora esta cámara, un EXR II que contribuye a alcanzar un intervalo entre disparos de 0,5 s y un retardo del obturador de 0,05 s. Pero, dejando a un lado las frías cifras de los fabricantes, lo único que puedo hacer es hablar muy bien del enfoque de la X-T1.

Su enfoque híbrido ofrece un tiempo de respuesta de solo 0,08 s, lo que la posiciona como una de las CSC más rápidas

En automático es realmente rápido y preciso, incluso en capturas exigentes en las que hay escasa luz ambiental. Posiblemente es uno de los enfoques más solventes que he probado durante los últimos meses. Y en manual es una auténtica delicia. Pone a nuestra disposición cuatro modos de visor diferentes, pero uno de ellos, el dual, me gustó mucho porque divide la pantalla en dos zonas, una vista regular y otra auxiliar, que es posible observar simultáneamente, de manera que esta última resulta de gran ayuda para enfocar mediante Focus Peak y Digital Split Image TM. Tanto el enfoque automático como el manual son sobresalientes en esta cámara.

Visor y conectividad

Antes de seguir adelante me parece apropiado confesar que hasta hace poco tiempo renegaba de los visores electrónicos. No concibo una cámara de cierto nivel sin visor porque creo que es la herramienta idónea para planificar correctamente la composición, pero algunos visores electrónicos me exasperaban por su elevada latencia, bajo nivel de detalle y muy discutible gama cromática. Si en aquel momento hubiese caído en mis manos un visor electrónico como el de la X-T1, habría cambiado de opinión inmediatamente. Su latencia es mínima (según Fujifilm de solo 0,005 s), su resolución es muy elevada (2.360.000 puntos) y la pantalla OLED es capaz de mostrar un abanico de colores convincente. Así, sí. Además, su magnificación, de 0,77x, está realmente bien, lo que pone la guinda a un visor muy logrado.

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La X-T1 no tiene conectividad NFC, pero sí WiFi 802.11n. En mi opinión, la tecnología NFC no es ni mucho menos imprescindible, pero me parece apetecible porque agiliza considerablemente la conexión inalámbrica de la cámara a un smartphone o un tablet. Eso sí, la aplicación de control remoto de Fuji, que es la que podemos instalar en nuestro teléfono móvil para controlar la cámara, es una de las más completas que he probado. De hecho, permite manipular la mayor parte de los parámetros de exposición, que es lo razonable. Aun así, muchas de las cámaras que he utilizado hasta la fecha conviven con aplicaciones que no permiten modificar parámetros esenciales, como la abertura, la sensibilidad o la compensación de la exposición, por lo que resulta agradable «tropezar» con una aplicación para móvil realmente bien diseñada.

Experiencia de uso

Como podéis intuir por lo que he explicado hasta ahora, utilizar la X-T1 me parece una auténtica delicia. Su robustez y ergonomía permiten tenerla en la mano y disparar con seguridad y de una forma cómoda. Pero lo que realmente me atrae de esta cámara es el control de los parámetros de exposición a través de los diales. No soy muy amigo de recurrir constantemente a la pantalla LCD o las teclas de acceso rápido; de hecho, me gusta manipular los parámetros sin apartar mi ojo derecho del visor, algo que con la X-T1 puedo hacer sin ningún problema. Además, basta echar un vistazo a los diales para conocer en un instante los valores de sensibilidad ISO, modo de disparo, medición de la exposición, velocidad de obturación y compensación de la exposición.

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Si a esto sumamos que pone en nuestras manos un enfoque automático de primera, un enfoque manual preciso y práctico, y uno de los mejores visores electrónicos del mercado, solo puedo concluir que la experiencia de uso que nos ofrece esta cámara de Fuji es una de las más placenteras que he podido disfrutar a los mandos de una cámara digital. Sin importar su tecnología y nivel de precio, lo que es mucho decir.

Fujifilm X-T1: rendimiento

El objetivo con el que he probado esta cámara es el Fujinon que nos hizo llegar Fujifilm junto a la X-T1. Concretamente, es el Aspherical Lens Super EBC XF 18-55 mm f/2.8-4 R LM OIS, una óptica de gran calidad que está disponible en un kit junto al cuerpo de la cámara. Me habría gustado probarla con uno de los objetivos XF de Fuji con focal fija, especialmente con el nuevo XF 56 mm f/1.2 R o el XF 35 mm f/1.4 R, pero lo cierto es que el 18-55 mm que utilicé se portó estupendamente, y, lo que es más importante, me ha permitido formarme una opinión bastante precisa acerca de las posibilidades de esta cámara.

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Fujifilm X-T1 a f/2.8, 1/1.600 s y 200 ISO

Como podéis intuir en la imagen que publicamos justo encima de este párrafo, el nivel de detalle de la X-T1 es sobresaliente, lo que deja en muy buen lugar al sensor X-Trans de esta cámara. Además, su gama dinámica es extraordinariamente amplia, lo que avala la merecida fama que tienen las cámaras de Fujifilm en todo lo que tiene que ver con el tratamiento del color. De hecho, reproduce los colores con una precisión claramente superior a la de otras cámaras sin espejo ambiciosas que he probado.

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Fujifilm X-T1 a f/3.2, 1/25 s y 800 ISO

En las tomas con contrastes intensos su rendimiento es también realmente bueno. Resuelve las zonas en sombra con una suficiencia equiparable a la de una buena cámara profesional con sensor Full Frame, y, si somos cuidadosos al elegir la medición de la exposición comprobaremos que es capaz de ofrecernos un nivel de detalle realmente alto en las zonas oscuras sin saturar las altas luces, un escenario de captura que para muchas otras cámaras representa una prueba de fuego prácticamente insalvable.

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Fujifilm X-T1 a f/3.2, 1/150 s y 200 ISO

En lo que concierne al nivel de ruido global, la X-T1 también ha conseguido sorprenderme. Podemos manipular su sensibilidad ISO entre los valores 200 y 6.400, que en principio son suficientes para la mayor parte de los escenarios de captura. Aun así, también permite ampliar la sensibilidad al rango 100 - 51.200, aunque lo cierto es que no soy muy partidario de utilizarlo ni en esta ni en otras cámaras. En cualquier caso, como podéis ver en la siguiente imagen, en el rango de sensibilidad ISO estándar esta cámara se mueve «como pez en el agua».

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A ISO 1.600 y 3.200 el nivel de ruido es prácticamente inapreciable, lo que permite recurrir a estos valores de sensibilidad con bastante tranquilidad si las condiciones de captura lo requieren. Pero lo más sorprendente es que a ISO 6.400 el grano es solo ligeramente mayor que a ISO 3.200, por lo que no me parece en absoluto descabellado recurrir a este valor de sensibilidad si es necesario. Además, como podéis ver en la imagen de prueba, la integridad de la gama cromática se mantiene intacta al margen de la sensibilidad por la que nos decantemos, algo que no sucede en muchas otras cámaras, que comienzan a desvirtuar el color a medida que adoptamos valores de sensibilidad más elevados.

A continuación, podéis ver una galería de muestra, o bien visitar la galería en Flickr a toda resolución:

Conclusiones

A favor

  • Chasis muy bien acabado
  • Excelente calidad de imagen global
  • Control mediante diales excelso
  • Gran enfoque automático
  • Excelente visor electrónico
  • Es compatible con tarjetas UHS-II
  • Conectividad WiFi

En contra

  • Calidad de imagen al grabar vídeo mejorable
  • Carece de conectividad NFC
  • Diseño de menús algo espartano
  • Botones demasiado pequeños

Fujifilm X-T1, la opinión de Xataka Foto

[[image: {"alt":"flash.jpg","src":"b3fa6b\/650_1000_flash","extension":"jpg","layout":"normal","height":434,"width":650}]] Los ingenieros de Fuji han realizado un trabajo magnífico con esta cámara. Está bien construida, su ergonomía está muy cuidada, ofrece una calidad de imagen global fantástica en todos los escenarios de captura, su enfoque automático rivaliza con los más rápidos y tiene una gran precisión, su visor electrónico es una pequeña maravilla, su chasis está sellado... Como podéis ver, es difícil encontrar carencias en una cámara así.

Fujifilm incluso ha cuidado la aplicación de control remoto para los smartphones, que es la deuda pendiente de muchos otros fabricantes. Aun así, y aunque me ha gustado mucho, la X-T1 no es perfecta. Le habrían venido bien unos botones un poco mayores para rematar su ergonomía con «matrícula de honor». Por otra parte, la tecnología NFC también podría haber puesto la guinda a su conectividad. Pero probablemente su carencia más relevante es su calidad de imagen al grabar vídeo, que, aunque no me parece mala, está por debajo de su solvencia al tomar fotografías.

Aun así, estos «peros» no deben ensombrecer en absoluto la enorme calidad de una cámara realmente estupenda que, sin duda, puede animar a muchos incondicionales de las DSLR a pasarse a las CSC. Un último apunte para concluir: incorpora el flash de zapata EF-X8 con número de guía 11 para ISO 200 y 8 para ISO 100.

La cámara ha sido cedida para el análisis por parte de Fujifilm España. Puedes consultar nuestra política de relaciones con empresas.

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