No habría traído a Xataka Foto este corto, nominado a los Goya en la categoría de ficción, si no fuera porque el 80 por ciento de su totalidad está compuesto por imágenes fijas. Gracias a la fotografía en blanco y negro de Néstor Connols se consigue dar forma a aquellos momentos que sólo pueden unirse en la mente del espectador, porque como los propios directores cuentan, está tratado como si fuera un sueño y, en una situacion onírica, no somos capaces de discernir lo que es imaginado de lo que sucedió en realidad.
La imágen fija refuerza todos esos matices siendo el resultado, como podréis observar, cuanto menos diferente. Hay pequeños stop motions dentro del corto, pero sobre todo predomina una fotografía fija que no nos da la sensación de movimiento salvo por el sonido ambiente y por algunos planos, como los del coche, donde sí existe ese efecto de velocidad conseguido gracias a tomas de barrido.




